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UN TANGUERO SIN GOMINA
Si alguien negara que la voluntad lo puede todo, la historia de este hombre lo refutaría en un segundo. Enrico Caruso, a los 40, deja todo por el tango. Acaba de editar un disco y dice estar dispuesto a hacer lo necesario para convertirse en un gran artista. Un camino que ya comenzó.
A simple vista uno lo identificaría con el guitarrista de una banda de rock. Pelo largo, una vincha ancha y negra que mantiene sus rulos alejados de los ojos, ropa informal y mochila al hombro. Pronuncia un español que por momentos patina y delata años fuera del terruño. Pero Enrico Caruso no toca la guitarra ni toca rock, su pasión pasa por ponerle la voz a tangos desgarradores.
“Vengo de una rama de maestros que fueron muy clásicos y me enseñaron a respetar la melodía, a afinar, a interpretar las letras... En ese sentido soy bastante tradicionalista -explica el artista-. Mi estilo no es arrabalero, más bien tira hacia el lado de la balada. Está cantado bien como tango porque en eso presté mucha atención pero no soy Edmundo Rivero ni Goyeneche porque no tengo el arrabal, no nací en La Boca, no soy bailarín”.
Descubrió el género siendo muy chico, Grandes valores del tango se convirtió para él en un programa de televisión imperdible. Jugaba a ser cantante con micrófonos de juguete, se grababa y armaba pequeños shows para su familia. Estudió tres años piano en el Conservatorio. En los actos del colegio era el protagonista ya que lo llamaban para hacer la locución. Sin embargo, siempre tuvo el berretín de cantor. “Yo fui a la secundaria durante los ´80 y en esa época el tango entre los jóvenes era como una mala palabra. Pero tuve un compañero a quien también le gustaba mucho y él me hizo escuchar algunas cosas, a los 12 o 13 años, y desde ese día me picó el bicho del tango y nunca más lo dejé. Empecé escuchando cassettes de Gardel, sin embargo el que más me gustaba era Julio Sosa. Pero no era netamente tanguero, los sábados iba a la discoteca a bailar, escuchaba Phil Collins y Duran Duran con la misma facilidad que escuchaba tango”.
Ámsterdam, hogar dulce hogar
Antes de los 18 años, Enrico ya había puesto en marcha su espíritu inquieto, armó las valijas y se fue a Holanda. “Estando afuera uno escucha tango y es como una válvula de escape. Me ayudó a estar más cerca de Argentina”. Mientras, estudió informática como autodidacta impulsado por la ilusión de sus padres de tener un hijo profesional y no artista. Pronto entró a trabajar en una empresa norteamericana donde lo capacitaron. “Eso me dio mucha disciplina, me sirvió para otros aspectos en la vida. Después trabajé en una multinacional japonesa durante nueve años y fue ahí donde verdaderamente aprendí a proyectar y a crear productos y ahora volqué eso a la música”.
Acaba de editar su primer disco, Tango. Una labor impecable, donde además de cantar fue el productor, que le llevó dos años y medio de trabajo y que fue la excusa para volver a su país natal por dos motivos: los artistas con quienes quería grabar estaban acá y por evidentes cuestiones económicas ya que grabar en Argentina es más económico. “El background para hacer este trabajo lo obtuve de haber trabajado en esas empresas en Holanda. Porque sin tener nada que ver con la música, ahí aprendí a producir cosas y a desarrollar proyectos. Las reglas son universales para todo. En este caso, el producto fue un disco y salió bastante bien”.
Además, Enrico, tuvo el orgullo de contar con la presencia del reconocido Nicolás Ledesma como productor musical de su disco: “Tuvimos una conexión inmediata e hicimos un acuerdo en el que él iba a hacer arreglos exclusivos para mí, se iba a encargar de formar la banda e iba a dirigir la grabación. Así que en realidad, si bien yo soy el productor y el papá del disco .. él es la mamá. Hizo todo lo que es la parte de artística musical. Que un artista reconocido haya aceptado hacer un disco conmigo fue algo alucinante en mi carrera. Es una garantía de que el disco es bueno”.
Ahora, con el disco en la mano, Enrico busca un representante y un sello discográfico que lo ubique en las bateas.
Nunca es tarde
Con la tranquilidad espiritual, la experiencia, la seguridad de que es lo que quiere hacer y con 40 años a cuestas, el artista dejó un trabajo excelente, renunció a una vida ordenada, a su casa, su coche, su novia, su ir al cine los sábados a la noche y semanas de vacaciones durante el año por la música. “Esto es una aventura premeditada. Durante toda mi vida me estuve preparando y estudiando para perfeccionar mi voz con técnica vocal, respiración e interpretación. Desde el momento en que dejé todo dije que lo más importante en mi vida sería mi carrera y mi música, mis discos, mi trabajo y voy a hacer todo lo que sea necesario para desarrollarme como artista y adonde me lleve, iré. Sin ser masivo, sino más bien underground, el tango tiene la ventaja de que hay interés en todos lados. Tengo en claro de que nunca voy a llenar estadios de fútbol cantando tango”.
Esto no fue una sorpresa ni sus primeros pasos dentro de la música, incluso ni siquiera fue su primer disco. Enrico había sido cantor en una banda de tango holandesa llamada Mala Pinta. Con ellos trabajó dos años y medio, grabaron un disco juntos con lo que tuvo su primera experiencia en un estudio de grabación y se inauguró como artista profesional.
¿Qué emociones te provoca el tango?
Me mueve la música, la letra, lo que dicen los poetas que escriben. La música me parece fantástica, los intérpretes, los cantantes, escucharlo a Julio Sosa, a Rivero, al polaco Goyeneche, me emociona. Hablan de cosas que para mí son muy cercanas como la nostalgia, los inmigrantes… De hecho, el repertorio que elegí, son letras que cuentan historias muy cercanas a mí personalmente. Mis padres son inmigrantes italianos...
¿Cómo se entrena un buen cantante?
Estudiando y ensayando mucho. Sobre todo aprendiendo a interpretar, porque cantar no es solamente afinar la voz, leer una partitura y seguir las notas. La base de la música es llegar con el mensaje que uno quiere dar a través de la interpretación. Podés tener una excelente técnica vocal pero si no podés comunicar el mensaje con el instrumento que es tu voz…no tenés éxito como artista. De hecho, algunos artistas de renombre internacional pueden no tener una extraordinaria técnica vocal pero no hay ninguno que no emita un mensaje. Con la interpretación aprendés a desinhibirte, a soltarte y a soltar las emociones para transmitirle eso al público. Incluso ensayando no se puede hacerlo como algo frío. Hay un tema de tango que se llama Viejo gringo y es una descripción de un padre que le da consejos al hijo y habla de canzonettas, del patio con macetas, cosas bien de inmigrantes y yo, nueve de las diez veces que lo canto, aunque esté en casa solo, me emociono. La letra, que es de Eladia Blázquez, es algo tan cercano que es imposible que no me conmueva.
¿Quién te gustaría ser en 10 años?
Luego de tener éxito y ser un artista consagrado, me voy a dedicar a ser productor. Sé que tengo olfato para descubrir a otros artistas. Y tengo muchos proyectos en la cabeza que quisiera hacer y que todavía no es el momento. ■
[+] El repertorio según su intérprete...
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